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En todo caso, cada comunidad de cuantas integran la parroquia, necesita invitar, formar y animar muchos y buenos catequistas, capaces de hacer que los niños encuentren en estos especiales momentos de educación en la fe, una razón para participar y perseverar. En los que descubran no sólo la alegría de compartir encuentros alegres, activos y estimulantes, sino también las respuestas a sus interrogantes, a la luz de la fe. Preferiblemente catequistas que hayan tenido experiencia como tales en algunos de los niveles anteriores y… sobre todo, que amen la catequesis y se entreguen a los niños ¡con el mismo espíritu con que los acogió Jesús!
 

¿Quieres colaborar como catequista
de esta etapa posterior a la Primera Comunión?
Comunica tu inquietud al Director Diocesano de Catequesis 
de tu respectiva Diócesis.
O en tu misma parroquia.

¡Jesucristo, Maestro y Señor,
te llama y
confía en tu generosidad!

 

 

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