Reconciliar al mundo con Dios

Seguramente en estos días muchos de nosotros tendremos en las manos los textos evangélicos que nos relatan el acontecimiento Redentor de Jesucristo. Es posible que lleguen muy dentro de nosotros los últimos capítulos del evangelio de Juan, en los que repasamos su presencia en Betania y su entrada triunfal en Jerusalén; en que lo recordamos lavando los pies a sus discípulos y, en el contexto de la Cena, nos estremecemos al “escucharlo” anunciar la traición de uno de los suyos:

Y después de recibir el bocado, Judas salió. Era de noche (Jn 13,28)

Jesús inicia con los suyos una conversación que es mensaje, que es anuncio, explicación, advertencia, exhortación, diálogo clarificador y promesa fortalecedora. Como parte de ese especial momento, leemos:

Si el mundo los odia, sepan que primero me odió a mí. Si ustedes fueran del mundo, el mundo los amaría como como cosa suya. Pero como no son del mundo, sino que yo los elegí, sacándolos del mundo, por eso el mundo los odia. Recuerden lo que les dije: un sirviente no es más que su señor. Si a mí me han perseguido, también a ustedes los perseguirán; (…) los tratarán así a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió (…) y ustedes también darán testimonio, porque han estado conmigo desde el principio… (Jn 15, 18-25).

Es el precio del empeño de reconciliar al mundo con el Padre, misión que Jesús entrega a su Iglesia.

Estimado lector: queda invitado a copiar este URL en su navegador, o seguir el enlace

http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=33135

y a leer, comparar, actualizar las palabras de Jesús.

Súmese a los númerosos comentarios que ya ha suscitado el artículo:

Ataque de "pastelazos" contra Arzobispo belga,
acto de intolerancia anti-cristiana

Reconciliar al mundo con Dios,
continuando la obra del Maestro:
¿estamos dispuestos?

 

Julia Mª Bolaños Araya
Centro Nacional de Catequesis

Más publicaciones del autor|Ver todas las publicaciones|

Fecha de publicación: 12 de abril de 2011