El sobrenombre de Emmanuel, con respecto a Jesús

Si en Isaías 7,14 se dice: “El Señor les dará esta señal: la virgen está embarazada y da a luz un varón, a quien le pondrá el nombre de Emmanuel” que significa Dios con nosotros, ¿por qué María le puso a su hijo Jesús y no Emanuel? (cfr. Lucas 1, 26-38. “Vas a quedar embarazada y darás a luz un hijo al que pondrás por nombre Jesús”).


Para entender este nombre simbólico de Emmanuel, lo primero que tenemos que hacer es irnos a los tiempos del profeta Isaías, y en los años difíciles y turbulentos, que le tocó vivir, tanto él como el pueblo elegido. Por aquellos tiempos, los asirios dominaban el panorama político e internacional de Oriente y los pueblos más pequeños sentían su terrorífica influencia. Ya en el año 722 a. C, los pueblos que vivían al norte de Palestina (en el territorio de Israel), habían sido deportados por ellos a Media (en el actual país de Afganistán). Eran los samaritanos, y, por supuesto, los judíos del sur (en el territorio de Judá) vivían temerosos.

De forma que los reyes, tanto de Israel como de Siria, país vecino del norte, cuya capital era Damasco, se aliaron para defenderse y atajar a los asirios, pero tratando de obligar al rey de Judá, que se llamaba Ajaz, a meterse en aquella contienda y tratando de invadir el país. Ajaz cometió la imprudencia de llamar precisamente a los asirios, para pedirles ayuda, que éstos luego se la cobraron con un fuerte vasallaje. El profeta Isaías, ante la desesperación de Ajaz, aconsejó al rey que le pidiera al Señor una señal, ante lo cual Ajaz se niega, alegando una falsa piedad (Is 7,10-11).

Aun así, el Señor insistió, diciéndole: la joven está embarazada y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel… (Is 7,14). Ya aquí aparece este nombre simbólico, que en hebreo significa “Dios con nosotros”. Los especialistas coinciden que este nombre simbólico se refiere a Ezequías, el niño que nacería de la mujer de Ajaz, y que después se convirtió en todo un rey noble, justo y piadoso, recordado con mucho cariño por el pueblo de Israel. De él se nos habla con amplios detalles en 2 Rey 18-20, en los años de su reinado y reforma, que incluso logró frenar la avanzada asiria en el pueblo judío. De manera que el chiquito de aquella “muchacha casadera” (que aquí en el texto no es llamada “virgen”, sino “joven”), fue este rey llamado Ezequías, al que se le pondría este nombre simbólico, Emmanuel, significando la presencia de Dios en su pueblo.

Con el paso de los siglos, aquella profecía del Emmanuel, adquirió un sentido profundamente mesiánico. Por eso, cuando San Mateo, al escribir su Evangelio para una comunidad cristiana de origen judío, y para presentar los orígenes de Jesús, nos cuenta que María, siendo virgen, quedó embarazada del Espíritu Santo y no de su esposo José, que quiso dejarla en secreto. Y que entonces Dios le anunció en sueños a José al origen divino del hijo de su esposa, encargándole que se casara con ella y que adoptara al niño, poniéndole el nombre de Jesús, que en hebreo significa “el Señor salva” (Mt 1,18-21). Y agrega que:

“Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el profeta: ‘La virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emmanuel’, que traducido significa ‘Dios con nosotros’. Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa, y sin que hubieran hecho vida en común, ella dio a luz un hijo, y él le puso el nombre de Jesús…” (Mt 1,22-25)

¿Por qué, entonces, José le pone nombre de Jesús y no Emmanuel? Porque, por una parte, ponerle nombre a un niño, era adoptarlo como hijo. Y es lo que hace José: se convierte en padre de Jesús y él pasa a ser su hijo (ver Mt 13,55; Lc 4,22b). Además, significa la misión tan alta que llevará a cabo Jesús: salvar a su pueblo de sus pecados (ver Mt 1,21). Esto mismo sucederá con María. El Ángel Gabriel le anuncia su maternidad divina y cómo ella llamará a su Hijo con el nombre de Jesús.

Pero Jesús no lleva como nombre propio el nombre de Emmanuel que, al igual que Ezequías, este “sobrenombre” tiene un profundo significado. Jesús es “Dios con nosotros”, porque su presencia y su actividad salvadora en su pueblo, es como decir que Dios mismo estaba con ellos (ver Lc 7,16). Y él prometió estar siempre con los suyos, como Emmanuel que es, al decir: “Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo” (Mt 28,20). De forma que María es la Madre del Emmanuel, de aquel que, llamado Jesús por sus padres, fue, es y será “Dios con nosotros”.

El Evangelio de San Mateo asegura que, con el nacimiento de Jesús, su presencia en su pueblo y su promesa de quedarse con los suyos y con nosotros, se cumple el plan de Dios de asegurar su presencia en el mundo, hasta la consumación de los siglos. Esto es lo que significa el nombre Emmanuel, nombre simbólico, que tiene todo un mensaje de salvación y de esperanza para todos nosotros, desde los tiempos de Isaías, llegando a cumplirse plenamente con Jesús y desde su Ascensión al cielo, no se ha ido para dejarnos solos, sino para quedarse para siempre con nosotros, hasta su Segunda Venida en gloria y majestad.

Pbro. Mario Montes Moraga
Departamento de Animación Bíblica
Centro Nacional de Catequesis