Texto y Guía "Seguimos a Jesús"



PARA LOS NIÑOS DE 7 y 8 AÑOS
(Segundo nivel)

 

CONTENIDOS

Primera Parte: Contenidos generales

1. ¿A qué catequizando nos vamos a dirigir?

2. El mensaje que iluminará la experiencia humana de los niños

3. Las grandes metas del segundo año de la catequesis parroquial

4. Temas

5. Los elementos que esta guía ofrece en cada tema

6. ¿Para qué sirve el texto del niño?

7. El planeamiento de un encuentro catequístico

8. Otros esfuerzos importantes de los catequistas

Segunda parte: Desarrollo de los temas

A continuación, los temas, por unidades, con su correspondiente orientación o “eje”:

Primera unidad: Jesús nos llama a seguirlo

Jesús modelo de respuesta al Padre, nos pide que lo sigamos, haciendo buen uso de la libertad que Dios nos ha dado. Desgraciadamente muchas veces hacemos mal uso de nuestra libertad. Nos alejamos de Dios y de nuestros hemanos y cometemos el pecado.

1. Jesús nos da a conocer a su Padre: Desconocemos muchos hechos y a muchas personas. Necesitamos que alguien nos ayude a conocerlos. Jesús nos muestra al Padre, quién nos conoce, nos ama y está siempre con nosotros. Hagamos que crezca en nuestros corazones el deseo de acercarnos a Dios Padre por medio de Jesús.

2. Como Jesús y María decimos “sí” al Padre: Muchas veces nos cuesta obedecer. Jesús y María dijeron “sí” durante toda su vida. Esto es lo que Jesús quiere de nosotros: que como El y María digamos “sí” al Padre.

3. Jesús nos invita a seguirlo: Puedo tomar muchos caminos. Si tomo un camino equivocado, no llego a la escuela. Jesús no invita a seguirlo por el camino de los Mandamientos. Si los cumplo, demuestro que amo a Dios y a los hermanos.

4. Decimos “sí” o “no” a Jesús: ¡Tengo que elegir! ¿Qué quiero hacer? ¿Qué voy a hacer? Jesús nos dice que hemos sido creados con posibilidad de aceptar o de rechazar a Dios. Ser libres es un verdadero regalo suyo, que hay que aprovechar para ser seguidores de Jesús.

5. El pecado nos aleja de Dios: Algunas veces desobedecemos a nuestros papás y nos alejamos de ellos. También podemos desobedecer a Dios y rechazar su amistad. Por el pecado decimos “no” a Dios y nos alejamos de El. Evitemos el pecado por amor a Dios que nos quiere y nos cuida tanto.

6. El pecado nos separa de los demás: ¡Qué alegría cuando nos amamos y vivimos unidos como hermanos! El pecado nos divide porque es fruto del orgullo y del egoísmo. Rechacemos el pecado porque perjudica también a nuestros hermanos.

Segunda unidad: Jesús nos enseña el camino del amor

Jesús vino a mostrarnos el camino que nos lleva a Dios y nos invita a ser santos, cumpliendo la voluntad de su Padre por medio de los Mandamientos. La Ley de Dios nos orienta en la formación de una conciencia moral recta.

7. Jesús nos llama a ser santos: Durante el día hacemos muchas cosas... ¿Qué tenemos que hacer para ser santos? Son santos los que piensan y actúan como Jesús, los que hacen la voluntad de Dios y viven unidos a Él. Yo también puedo ser santo o santa.

8. Jesús nos pide que nos amemos: Hay personas que no quieren saludarse, que no se hablan... Algunos se odian y se ofenden con gestos y palabras. En la noche del Jueves Santo Jesús nos dejó el mandamiento del amor. Amar a los familiares, vecinos y compañeros, es la mejor forma de demostrar que creemos en Jesús.

9. Jesús nos enseña a respetar la vida: Casi todos los días escuchamos algo que va contra la vida de alguien. Jesús nos enseña a respetar la vida de los demás como nuestra propia vida, ya que Dios es el dueño de ella. Respetemos y cuidemos la vida.

10. Jesús nos pide respetar nuestro cuerpo: No todos los ríos están limpios... Cuando el agua está limpia, es transparente... Nuestro cuerpo y el de los demás que, son casas, templos, donde vive Dios, han de ser dignos y transparentes. La sexualidad es un don de Dios y Jesús nos invita a respetarla y asumirla siempre según los planes del Señor.

11. Jesús nos enseña a usar bien las cosas materiales: Tenemos muchas cosas: unas son de uso personal, otras las puedo compartir y otras pertenecen a todas las personas. Jesús nos enseña a respetar los bienes ajenos y a compartir lo que tenemos con los que son más pobres que nosotros.

12. Jesús nos invita a decir la verdad: ¿Por qué a veces nos cuesta decir la verdad? ¿Sentimos alegría cuando decimos la verdad? Jesús dijo siempre la verdad y nos invita a hacer lo mismo. Apartémonos de la mentira y de toda clase de falsedad.

Tercera unidad: Jesús nos reconcilia en la Iglesia

Dios ama al pecador y quiere que se convierta y viva. Jesús viene a reconciliarnos con su Padre y  con los hermanos. En la Iglesia, por medio del Sacramento de la Reconciliación, Jesús nos perdona los pecados. Nos pone así en comunión con nuestro Padre Dios y con nuestros semejantes.

13. Jesús nos reconcilia con su Padre: Nos gusta que nuestros padres nos perdonen cuando cometemos algún error. El pecado nos aleja de nuestro Padre Dios. Jesús, por su muerte y resurrección nos reconcilió con su Padre, quitando lo que nos separaba de El. Vivamos la alegría de reconciliarnos con Dios.

14. Nos Reconciliamos también con nuestros hermanos: Muchas veces nos cuesta perdonar. Jesús viene para establecer la comunión de nosotros con los hermanos y nos invita a perdonar cuando nos ofenden y a pedir perdón cuando ofendemos a otros. Perdonemos para que Dios nos perdone.

15. Reconocemos humildemente nuestros pecados: Para pedir perdón, antes hemos de reconocer que hemos fallado. Si queremos pedir perdón a Dios, tenemos que reconocer humildemente nuestros pecados, examinando nuestra conciencia. Es difícil, pero el Espíritu Santo viene a ayudarnos a ser humildes.

16. Nos arrepentimos de nuestros pecados: Cuando reconocemos que hemos pecado, ¿sentimos verdadera pena por haber disgustado a Dios? ¿Queremos de verdad no volver a hacerlo? Antes de confesarnos, sentimos dolor por los pecados, nos arrepentimos y proponemos firmemente no volver a pecar, emprendiendo una vida nueva.

17. Confesamos nuestros pecados: Nos cuesta confesar con sinceridad a los demás nuestras faltas. Nos escondemos y hasta preferimos que culpen a otros del mal. En el sacramento de la Reconciliación, confesamos nuestros pecados ante el sacerdote, para que Dios nos perdone. Seamos sinceros, confesando todos nuestros pecados.

18. Dios nos concede su perdón: Cuando cometemos una falta nos entristecemos. Pero si somos perdonados, vuelve la alegría a nuestro corazón. En el sacramento de la Reconciliación, el sacerdote nos perdona los pecados en nombre de Dios y de la Iglesia. Recibamos con gozo y alegría y también con gratitud, el perdón que Dios nos da.

19. Reparamos el mal que hemos hecho: Cuando hacemos un daño, nos satisface disculparnos y reparar el mal que hemos hecho. En el sacramento del perdón, Dios nos invita a reparar el daño que hemos realizado, mediante las buenas obras y la renovación de nuestra vida. Cumplamos siempre la penitencia que nos indica el sacerdote.

20. Celebramos el sacramento de la Reconciliación: ¡Qué contento (a) estaré cuando me reconcilie con Dios por primera vez! Celebraré el perdón que Dios me dará a través de la imposición de manos del sacerdote y la absolución sacramental. Quiero prepararme con mucha alegría.