Texto y Guía "Compartimos la vida de Jesús"



PARA LOS NIÑOS DE 8 y 9 AÑOS
(Tercer nivel)

 

CONTENIDOS

Primera Parte: Orientaciones generales

1. ¿A qué catequizando nos vamos a dirigir?

2. El mensaje que iluminará la experiencia humana del niño

3. Las grandes metas del tercer año de la catequesis parroquial

4. Temas

5. Los elementos que esta guía te ofrece en cada tema

6. ¿Para qué sirve el texto del niño?

7. El planeamiento de un encuentro catequístico

8. Otros esfuerzos importantes de los catequistas

9. Comunicado de la Conferencia Episcopal

Segunda Parte: Desarrollo de los temas

Primera unidad: Jesús nos da su Espíritu

El Espíritu Santo nos reúne en la comunidad de Jesús. Es el mismo Espíritu quien da vida a la comunidad y la lleva a su madurez en Cristo, mediante los sacramentos de la Confirmación, Matrimonio, Orden Sacerdotal y Unción de los enfermos.

1. Jesús nos envía su Espíritu: Cuando nos dividimos o dispersamos, no nos sentimos bien. Por eso Jesús nos envió su Espíritu, tercera persona de la Santísima Trinidad, para congregarnos en la gran familia de los hijos de Dios. Dejémonos guiar siempre por el Espíritu de Dios.

2. El Espíritu Santo nos santifica: Necesitamos continuamente saciar nuestra sed. El Espíritu Santo sacia nuestra sed de Dios, de felicidad y nos hace santos. Para eso cada día abrimos el corazón a la acción del Espíritu de Dios.

3. Jesús nos confirma con los dones de su Espíritu: Nuestro cuerpo y nuestras capacidades crecen cada día. En el sacramento de la Confirmación, Jesús nos concede los dones de su Espíritu para robustecer la fe del bautismo y ayudarnos a crecer continuamente como hijos de Dios.

4. Jesús da su Espíritu de amor a los esposos: Hemos visto y conocemos muchas parejas de novios. El sacramento del matrimonio es el signo por el cual Jesús concede su Espíritu a los esposos para purificar, fortalecer y acrecentar su amor. Por eso Jesús quiere que el matrimonio sea signo de crecimiento humano y cristiano en la comunidad.

5. Jesús envía servidores a la comunidad: Un sacerdote me bautizó y en nombre de Dios me perdonó los pecados. ¿Quién es él? El obispo y el presbítero, mediante el sacramento del Orden, han sido elegidos y ungidos por el Espíritu Santo para ser servidores de la comunidad. La comunidad, a su vez, es su apoyo y su razón de ser y de luchar, en la Iglesia.

6. Jesús fortalece a los hermanos enfermos: La enfermedad nos causa tristeza y decaimiento. En algunas ocasiones pueden llevarnos a la muerte. En los sacramentos de la Unción, Jesús se hace presente para fortalecer, confortar, perdonar y sanar al enfermo si es la voluntad de Dios. Nosotros también podemos ayudar a los hermanos enfermos visitándolos, orando por ellos y ayudándolos en sus necesidades.

Segunda unidad: El Espíritu Santo nos ayuda a vivir en comunidad

La Iglesia de Jesús es una comunidad de fe, esperanza y amor, animada por el Espíritu Santo. En esta comunidad Jesús está presente de muchas maneras para concedernos su salvación. La Virgen María acompaña a esta comunidad en su caminar por el mundo.

7. Somos una comunidad de fe: ¿A quién se le puede creer? La Iglesia es una comunidad de hermanos que cree en Jesucristo, unidos por una sola fe; ésta la hemos recibido como semilla en el bautismo y debemos hacerla crecer.

8. Somos una comunidad de esperanza: En el fondo de nuestro corazón existe la esperanza de un futuro mejor. La virtud de la esperanza fortalece esa búsqueda y nos da confianza para lograr la realización de las promesas de Jesús. En la comunidad cristiana nos animamos unos a otros a esperar y construir lo que esperamos de Jesús.

9. Somos una comunidad de amor: ¡Qué bien que nos sentimos cuando vivimos unidos! Dios nos ha creado para vivir y realizarnos en comunidad. En la comunidad cristiana el Espíritu de Jesús nos anima a amarnos unos a otros y amar a Dios con todo el corazón.

10. Jesús está presente en su Iglesia de muchas maneras: Hay personas que de algún modo especial están presentes en nuestra vida: lo percibimos a través de muchas señales. Jesús nos dejó también signos de su presencia salvadora en la comunidad cristiana, a través de los sacramentos. Celebremos con alegría estos signos de la salvación en la comunidad cristiana.

11. La Virgen María acompaña a la Iglesia en su caminar: Los verdaderos amigos nos apoyan y acompañan, no sólo en los momentos de alegría, sino también en los difíciles y en las grandes tareas. La Virgen María ha estado siempre presente en la Iglesia y nos apoya en el camino de su Hijo Jesús. Reconozcamos siempre la presencia de María en la comunidad cristiana.

Tercera unidad: En la Eucaristía celebramos y compartimos la vida de Jesús

La Eucaristía es el signo central de la presencia de Jesús resucitado, vida de la comunidad eclesial. Se explican cada una de las partes de la Eucaristía con énfasis en la Comunión, como preparación inmediata a la Primera Comunión de los niños.

12. El Espíritu Santo nos reúne en la Asamblea Eucarística: Participamos en cumpleaños, asambleas escolares, reuniones familiares... ¿Quién nos invita? En la Asamblea Eucarística es el Espíritu Santo quien invita a los creyentes en Cristo para dar gracias a Dios por habernos salvado y para disponernos a celebrar dignamente la Eucaristía, mediante los ritos iniciales.

13. Dios nos habla y damos nuestra respuesta: A veces simplemente oímos a las personas cuando hablan y otras veces las escuchamos con atención, respondemos y dialogamos. En la primera parte de la Eucaristía, que se llama Liturgia de la Palabra, Dios nos habla, quiere que le escuchemos atentamente y le respondamos.

14. Presentamos a Dios los dones de pan y vino: En “las ferias del agricultor” vemos los frutos de la tierra y del trabajo de las personas. En la Misa presentamos los dones de pan y de vino y nuestras propias ofrendas. Bendecimos a Dios por todo lo que nos proporciona y porque luego transformará el pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre de Jesús.

15. Ofrecemos con Cristo el Sacrificio de la Nueva Alianza: Nos gusta hacer tratos con los compañeros. En la Misa celebramos la Alianza (trato) de salvación que Dios ha hecho con nosotros a través de la Muerte y Resurrección de Jesús. En la Eucaristía realizamos el memorial del sacrificio de Jesús. En la Misa se ofrece Cristo y me ofrezco yo junto con mis hermanos.

16. Celebramos la presencia viva de Jesús Resucitado: Sentimos el vacío cuando alguien que queremos se va, pero nos ponemos felices, cuando está de nuevo con nosotros. En la Eucaristía celebramos la presencia animadora de Jesús Resucitado en la comunidad cristiana. Cuando participamos de la Eucaristía, le manifestamos nuestra gratitud a Jesús por haberse quedado con nosotros.

17. Nos damos fraternalmente la paz: No es bueno estar enojado con otros, ni que ellos lo estén conmigo. En la Eucaristía, antes de comulgar con Cristo, nos preparamos manifestando la comunión con los hermanos; pedimos y nos damos la paz.

18. Compartimos la Cena del Señor: Disfrutamos más los alimentos cuando los compartimos en familia. La Eucaristía es comida que nos alimenta y nos une como familia. Comulgar es recibir a Jesús mismo, que murió y resucitó para salvarnos. Nos acercamos a la comunión con profunda atención y devoción.

19. Vivimos lo que celebramos: Un testigo es una persona que puede afirmar que algo es verdad porque lo vio, o porque a él mismo le ocurrió. Nosotros, después de participar en la Eucaristía, salimos a ser testigos de todo lo Jesús ha hecho por nosotros y hacer lo mismo con los hermanos.