Texto y Guía "Jesús nos bautiza con el agua y el Espíritu"



CATEQUESIS DEL SACRAMENTO DEL BAUTISMO
PARA PADRES Y PADRINOS


 

CONTENIDOS

Comunicado de la Conferencia Episcopal de Costa Rica

Primera Parte: Orientaciones generales

I. ¿A quiénes se dirige esta catequesis?

II. ¿Quiénes impartirán esta catequesis?

III. Naturaleza y criterios propios de una catequesis para los adultos

IV. ¿Cómo comunicar la catequesis bautismal en la modalidad presencial?

V. ¿Cómo comunicar la catequesis bautismal en la modalidad a distancia?

VI. ¿Cuáles son los objetivos de esta catequesis y cómo evaluarlos?

VII. ¿Cuál es el mensaje que iluminará la experiencia humana de los padres y de los padrinos?

VIII. Los elementos que esta guía ofrece en cada tema

Segunda parte: Desarrollo de los temas

A continuación, los temas, por unidades, con su correspondiente orientación o “eje”:

PRIMER MÓDULO: LLAMADOS A UNA VIDA EN PLENITUD

El Señor nos ha llamado a la vida natural y sobrenatural como el regalo más preciado que hemos de cuidar y proteger. Hemos sido creados a su imagen y semejanza. Somos nosotros quienes nos alejamos de Dios por el pecado. Por eso, Dios Padre por medio de Jesucristo, ha querido restaurar nuestra naturaleza caída por nuestra negación a Dios y devolvernos su gracia, considerándonos sus hijos y hermanos de todos por la fe.

1. Dios nos llama a la vida: Sentimos la vida y normalmente podemos disfrutarla en plenitud, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Ya sea que trabajemos, estudiemos, estemos contentos o pasemos dificultades, descubrimos que todo ello es posible, gracias a la vida que Dios nos ha regalado. Dios también nos dio el don de su amistad, esto es, la vida sobrenatural. ¿Cuál es nuestro compromiso con la vida para responder a estas señales del amor de Dios?

2. Jesús restaura nuestra vida: El ser humano muchas veces afecta su vida y entra en ruptura con Dios y los hermanos, rechazando su amistad. Porque Dios nos ama, nos envió a su Hijo para que, aceptándolo y creyendo en Él, nos renovemos interiormente. Jesucristo, con su misma vida, sus enseñanzas, sus signos y en especial con su muerte y resurrección, nos salva del pecado y de la muerte y hace posible que podamos vivir como hijos de Dios. Es preciso aceptar y convertirnos sinceramente a Él, viviendo sus enseñanzas.

SEGUNDO MÓDULO: COMPARTIMOS LA VIDA DE JESÚS, EN LA IGLESIA

Mediante los sacramentos, en especial por el Bautismo, Cristo nos incorpora a la Iglesia. Es en la comunidad cristiana en donde estamos llamados a vivir unidos a Cristo y a los hermanos. La parroquia es una “comunidad de comunidades”, en la cual hemos sido recibidos nosotros y serán recibidos los niños el día de su Bautismo.

3. Jesús nos salva en su Iglesia, por los sacramentos: Todos los seres humanos empleamos signos para comunicamos. Jesús es el signo que nos hace visible la presencia del Padre. La Iglesia es el signo por excelencia de la salvación de Cristo. En ella los sacramentos son signos sensibles a través de los cuales se nos comunica la salvación de Cristo. ¿Estamos participando en los sacramentos de la Salvación?

4. Jesús nos incorpora a la vida de la Iglesia, por el Bautismo: El nacimiento de un niño lo incorpora a su familia para formar parte de ésta. El sacramento del Bautismo nos incorpora a Cristo, nos hace partícipes de su misma vida y nos integra a su Cuerpo, que es la Iglesia. Hemos de ser efectivamente miembros vivos de ella, partícipes de su vida y servidores de la comunidad.

TERCER MÓDULO: CELEBRAMOS LA FIESTA DEL BAUTISMO

La celebración bautismal es el inicio de un proceso en el que se engarza la riqueza de los otros sacramentos de la vida cristiana. Por consiguiente, los signos del agua, del aceite y de la luz, la Palabra proclamada y respondida, los gestos, oraciones, actitudes corporales, el silencio y los cantos, son elementos que requieren ser comprendidos en todo su significado, a fin de que la celebración bautismal sea realmente el inicio del caminar cristiano para el bautizado. La catequesis previa al Bautismo, acerca a los padres y padrinos a la realidad de los signos bautismales, mientras les presenta la realidad teológica del bautismo mediante el cual se renace a la vida, por medio del agua y del Espíritu.

5. Renacemos a la vida de Cristo por el agua y el Espíritu Santo: El agua es indispensable para vivir; ella es fuente de limpieza, de fertilidad y de vida; pero también de muerte. La vida que Cristo nos da en el Sacramento del Bautismo, se nos comunica a través del signo del agua y de la acción invisible de su Espíritu. Por el Bautismo morimos al pecado. Esa vida nueva recibida en el Bautismo, hemos de acrecentarla en nosotros mismos y cultivarla progresivamente en nuestros hijos (o ahijados) ya bautizados.

6. Recibimos la gracia del Bautismo mediante signos sagrados: En nuestra vida cotidiana expresamos emociones, sentimientos y actitudes a través de una variedad de “ritos”, mediante palabras, silencios y gestos. La celebración del sacramento del Bautismo está compuesta de signos elocuentes y significativos. Es preciso que comprendamos el sentido de cada uno de ellos y logremos una participación “plena, consciente y activa” en el Bautismo de nuestro hijo(a) o ahijado(a).

CUARTO MÓDULO: COMPROMETIDOS CON LA VIDA QUE BROTA DEL BAUTISMO

El Bautismo nos compromete a vivir en coherencia con la fe, la esperanza y la caridad que nos fueron infundidas por este sacramento. Ser cristiano es recordar constantemente la advertencia de Jesús: No todo el que dice “Señor”, “Señor”, entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre… (Mt 7,2). Esto implica pensar, sentir y actuar a la manera de Jesús; y vivir en solidaridad con los hermanos, especialmente los más pobres y necesitados.

7. Favorecemos la vida cristiana en nosotros y en nuestros hijos: Al nacer todos poseemos una serie de potencialidades que es necesario desarrollar, con la ayuda de nuestros padres y educadores. El Bautismo de un hijo implica para los padres serias responsabilidades ante Dios y sus mismos hijos: desarrollar en ellos los dones espirituales concedidos por Dios en este sacramento, con la ayuda de los padrinos y de la comunidad cristiana. ¿Cuál será nuestro compromiso cuando la celebración bautismal haya concluido?

8. El compromiso social de los bautizados: Es estimulante ayudarse los unos a los otros y trabajar juntos por mejorar la comunidad. La Iglesia es una comunidad solidaria, pues en ella los cristianos vivimos y celebramos juntos la fe, fomentamos la fraternidad y ayudamos a los más débiles, como Cristo nos enseñó. ¿Cómo lograremos que nuestro hijo(a) o ahijado (a) vaya asimilando este compromiso, con el estímulo de nuestro propio ejemplo?