Texto y Guía "Confirmados en la fe por el Espíritu" - 3ª edición



 

 CATEQUESIS PARA EL SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN
PARA LOS JÓVENES A PARTIR DE LOS 15 AÑOS



La Guía para el catequista
continúa como complemento
de esta tercera edición
“Confirmados en la fe por el Espíritu”.

 

CONTENIDOS

Comunicado de la Conferencia Episcopal

Primera Parte: Orientaciones generales

I. La catequesis de la Confirmación

1. Aspectos doctrinales del sacramento de la Confirmación
2. Destinatarios
3. Objetivo
4. Un itinerario catequético-sacramental
5. Temática

II. Los elementos que esta guía ofrece al catequista

III. Principales elementos que el catequista debe aportar

IV. Algunas observaciones importantes

1. Atención a los catequizandos
2. Metodología apropiada a la edad
3. Tiempo necesario para realizar esta catequesis
4. Uso del texto del catequizando
5. El cuaderno de actividades
6. Atención a los padres y padrinos
7. Fecha de la celebración litúrgica
8. El planeamiento de un encuentro catequístico

Segunda Parte: Desarrollo de los temas

Sesiones iniciales

Antes de iniciar el desarrollo de los dieciocho temas que conforman este itinerario catequístico, se realizan un conjunto de actividades preliminares, según los requerimientos del grupo y el tiempo disponible. Se pueden organizar en un encuentro con duración de todo un día.

Estas sesiones abren un espacio necesario para compartir importantes momentos previos al proceso, de tal forma que no deben pasarse por alto.

A continuación, los temas, por unidades, con su correspondiente orientación o “eje”:

PRIMER NÚCLEO: ¿CREZCO EN TODOS LOS ASPECTOS?

Ayuda al catequizando a tomar conciencia de su crecimiento integral y, específicamente, de su grado de madurez en la fe, a fin de disponerlo a iniciar este nuevo proceso catequístico, con toda la importancia que conlleva. Consta únicamente de dos temas.

1. ¿Quién soy? ¿Quién quiero ser?: Todos crecemos físicamente. Pero también crecemos en conocimientos, en actitudes y en ideales. Todo ser humano aspira a “ser alguien” en la vida. Entretanto, en el interior de la persona surgen inquietudes e interrogantes. ¿Cómo darles respuesta? También la vida de fe está llamada a crecer en todas las dimensiones de la vida cristiana.

2. Llamados a vivir: El ser humano se pregunta por el sentido de la vida. Algunas personas han hecho de su vida un sinsentido. Otras piensan que la vida consiste en acumular riquezas y correr tras el placer, la fama o el poder. Jesucristo nos enseña que el sentido de la vida está en el amor y el servicio a los demás. Dios nos llama a vivir plenamente.

SEGUNDO NÚCLEO: AL ENCUENTRO CON JESUCRISTO VIVO

Recoge, en cuatro temas, los aspectos específicamente cristológicos y ofrece los elementos básicos para un acercamiento afectivo y efectivo a Jesucristo. Este núcleo requiere de la base del anuncio Kerigmático de la fe, el cual en muchos catequizandos no existe, o es muy débil. Para superar este escollo, se sugieren momentos y se ofrecen instrumentos adecuados.

Retiro kerigmático: Pretende crear las condiciones favorables para que el catequizando tenga un encuentro vital con la persona de Jesús. La guía ofrece la definición del Kerigma y sugerencias para su realización.

3. Jesucristo, el Hijo de Dios vivo: Con frecuencia, nos sentimos atraídos por algún personaje que nos cautiva. Hay una persona que ha interpelado a toda la humanidad: Jesucristo. Él no es un hombre más; es el Hijo de Dios hecho hombre. Su presencia, su mensaje y sus acciones desconcertaron y siguen desconcertando a muchos. Cuanto más nos acerquemos a Jesucristo, más su persona nos invita a seguirlo.

4. Tú tienes palabras de vida eterna: Los medios de comunicación influyen de manera importante en nuestra forma de pensar y de actuar. En medio de tantos mensajes, Jesucristo nos sigue presentando su enseñanza, centrada en el amor y en las Bienaventuranzas. El amor es el precepto fundamental del cristiano y la máxima exigencia del Reino. Las Bienaventuranzas son la síntesis del Evangelio y el programa de vida de los seguidores de Cristo. Necesitamos una voluntad muy firme para vivir su mensaje.

5. Jesús muerto y resucitado nos da la vida: Todos hemos experimentado el éxito y el fracaso. La Muerte y la Resurrección de Jesús son los acontecimientos centrales de nuestra fe cristiana. Jesús muere por nosotros y por nuestra salvación. Su muerte es la expresión máxima de su obediencia al Padre y de su amor a los seres humanos. Su Resurrección es la exaltación de Dios Padre a su mensaje y a su vida, y la aniquilación del poder del mal. El misterio pascual de Cristo es la razón de nuestra esperanza y de nuestro compromiso de vida cristiana.

6. El Espíritu Santo en la vida de Jesús: Hacer las cosas con ánimo es indispensable para obtener buenos resultados. Pero sabemos que eso no basta. Necesitamos una fuerza interior que nos anime y fortalezca. Esa fuerza es el Espíritu del Señor. Jesús posee en plenitud el Espíritu Santo. Toda su vida y toda su actividad salvadora se desarrolla bajo el dinamismo del Espíritu. Él promete comunicar ese mismo Espíritu a todos los creyentes. El día de Pentecostés cumple su promesa. A partir de ese acontecimiento, tenemos la certeza de su presencia en nuestros momentos de lucha.

TERCER NÚCLEO: ¿HE OÍDO HABLAR DEL ESPÍRITU SANTO?

Sintetiza en tres temas la catequesis específica sobre el Espíritu Santo.

7. ¿Quién es el Espíritu Santo?: En el ser humano y en la naturaleza en general, lo interior no se ve. Dentro de nosotros llevamos la fuerza y la vida de Dios. Es el Espíritu que vive y actúa en nuestro interior, aunque no lo veamos. El Espíritu Santo no es una fuerza impersonal, sino una Persona divina, que alienta, impulsa y santifica nuestra vida cristiana. Es Dios, y merece la misma adoración que el Padre y el Hijo. Hemos de esforzarnos por hacer visibles los frutos del Espíritu en nosotros.

8. El Espíritu nos une en la Iglesia: ¿Qué pienso acerca de la Iglesia? ¿Qué opino que piensan los demás? La Iglesia es la comunidad de los que creen en Cristo. Como realidad humana, está formada por personas; y como realidad espiritual, tiene su origen en Dios y es guiada por el Espíritu Santo, que mantiene su unidad, la llena de santidad y la asiste en su misión evangelizadora. El Espíritu es el “alma de la Iglesia”. Un buen cristiano ama, afectiva y efectivamente, la Iglesia.

9. El Espíritu nos fortalece en las luchas: Muchos jóvenes han perdido prematuramente la voluntad de luchar. En Pentecostés el Espíritu Santo llenó de fortaleza a los apóstoles, quienes predicaron el Evangelio con valentía y audacia. Ese mismo Espíritu fortalece al creyente en los momentos de lucha interior, lo ayuda a superar las tentaciones y obstáculos, a ser coherente con sus convicciones de fe y a vivir con fidelidad su vida cristiana. Ante la cultura de lo fácil y del placer que nos rodea, necesitamos pedir a Dios el don y la virtud de la fortaleza.

CUARTO NÚCLEO: EN MARCHA HACIA UNA FE MÁS FIRME

Presenta al catequizando los sacramentos de la Iniciación Cristiana (Bautismo, Confirmación, Eucaristía) y el sacramento de la Reconciliación. Este núcleo procura facilitarle una toma de conciencia acerca de la grandeza y dignidad de su condición de bautizado y de los grandes momentos de crecimiento cristiano, cuyo ritmo va siendo marcado por la celebración de estos sacramentos. El núcleo consta de cuatro temas:

10. Nacidos por el agua y el Espíritu: A partir de nuestro nacimiento, crecemos en los diversos aspectos de la vida humana. El Bautismo, como primer sacramento de la Iniciación Cristiana, es el nacimiento a la fe y a una vida nueva porque nos hace hijos de Dios, nos participa de la vida de Cristo, nos convierte en miembros activos de la Iglesia, nos comunica el Espíritu Santo y nos libera del pecado. El Bautismo es el punto de partida para una vida cristiana plena. Renovemos las promesas bautismales.

11. Confirmados en la fe por el Espíritu: Crecemos y maduramos. El Bautismo y la Confirmación son dos pasos distintos y complementarios en el proceso de la iniciación cristiana. El Bautismo nos hace nacer a la vida cristiana y la Confirmación da crecimiento, profundidad y solidez a la gracia bautismal. Siendo dóciles al Espíritu Santo, podremos crecer cada día según la fe cristiana.

12. Fortalecidos por la EucaristíaLa celebración y la fiesta son una necesidad humana. La Eucaristía es el memorial del sacrificio de Cristo y el Banquete pascual, en el que Jesús se nos da como alimento de vida. La Eucaristía es la fiesta de la comunidad cristiana porque en ella celebramos con gozo la acción salvadora de Dios en nuestras vidas. Una comunidad eclesial no puede vivir sin la Eucaristía. En la vida del cristiano, la Eucaristía tiene su lugar y su sentido profundo.

13. Reconciliados por el Espíritu: Todos experimentamos la fragilidad humana y el sentimiento de culpa. El pecado es un “no” que el ser humano dice a Dios, a sí mismo y al respeto y dignidad que se merecen los demás. La Confesión es el sacramento del perdón, que nos reconcilia con Dios y con la comunidad eclesial. Para reconciliarse, el penitente necesita arrepentirse, confesar los pecados y cumplir la penitencia.

QUINTO NÚCLEO: “LES IMPONÍAN LAS MANOS Y RECIBÍAN EL ESPÍRITU”

Acerca al catequizando al sacramento mismo de la Confirmación, a su liturgia, a su significado cristiano y a los compromisos que conlleva en la comunidad cristiana. Este núcleo contiene tres temas:

14. La Confirmación, mi Pentecostés: Hay acontecimientos que transforman la vida de las personas. En la mañana de Pentecostés vino el Espíritu Santo sobre la comunidad apostólica, y transformó para siempre la vida de los apóstoles. En la Confirmación se recibe el don del Espíritu y se renueva el acontecimiento de Pentecostés. Con la celebración de este sacramento, el cristiano no sólo termina una primera etapa de crecimiento, sino que emprende un camino permanente de madurez en la fe.

15. Celebro el sacramento de la Confirmación: Los grupos humanos viven momentos importantes que son destacados mediante elementos celebrativos. El rito de la Confirmación, que se realiza normalmente dentro de la Celebración Eucarística, sigue un orden: renovación de las promesas del Bautismo, imposición de manos, crismación y saludo de paz. La imposición de las manos, conjuntamente con la unción con el santo Crisma constituye el momento central de la celebración. El confirmando se compromete a una participación plena, consciente y activa en ella, y a propiciarla también en sus parientes y amigos.

16. La Confirmación: una fiesta de la comunidad: Cuando un acontecimiento de nuestra vida merece la pena ser celebrado, buscamos a nuestra familia, amigos, vecinos, y compartimos con ellos los sentimientos que nos embargan. La celebración de la Confirmación es un hecho festivo de la comunidad cristiana. La fiesta se realiza con la participación de toda la comunidad eclesial: confirmandos, obispo y sacerdotes concelebrantes, padres y padrinos, familiares, amigos y personas de la misma comunidad que asisten a la celebración. Esa participación ha de ser “plena, consciente y activa”.

SEXTO NÚCLEO: CORRESPONSABLES EN LA MISIÓN EVANGELIZADORA DE LA IGLESIA

Ofrece únicamente dos temas, que ayudan al catequizando a descubrir en ésta la presencia animadora del Espíritu. Para ello ha de descubrir su vocación y los carismas con los que Dios le ha enriquecido, a fin de servir en la comunidad a la que pertenece y proyectarse al mundo con su testimonio.

17. El Espíritu nos llama a servir: El cuerpo humano está formado por muchos miembros. La sociedad, también. Cada uno tiene en ella un papel protagónico al que no puede renunciar. Lo mismo sucede en la Iglesia, cuya misión es evangelizar. Todos los bautizados somos corresponsables en la misión evangelizadora de la Iglesia. Cada cristiano realiza esta misión, de acuerdo con la vocación específica a la que ha sido llamado, y poniendo los dones que ha recibido de Dios al servicio de la comunidad cristiana.

18. Testigos de Cristo para hacer un mundo nuevo: El testigo es la persona que relata lo que ha visto y ha oído. Al recibir la fuerza del Espíritu, los apóstoles se convierten en testigos de Jesucristo. El don del Espíritu compromete al confirmado a dar testimonio explícito de Cristo en la sociedad en la que vive y a construir un mundo nuevo, donde haya más justicia, fraternidad y solidaridad.

Anexos

  1. Diagnóstico grupal
  2. Liturgia de Admisión de los candidatos
  3. Celebración comunitaria de la Reconciliación