La centralidad de la Palabra de Dios



La Palabra de Dios en la vida y misión de la Iglesia 
a partir de la Constitución Dogmática Dei Verbum

 

El Concilio Vaticano II al inicio de la Dei Verbum expresa vivamente la centralidad de la Palabra en la vida y misión de la Iglesia: “El Santo Concilio, escuchando religiosamente la palabra de Dios y proclamándola confiadamente…” (DV 1).

De esa manera descubrimos que la Iglesia vive de la “escucha”religiosa de la Palabra y tiene la misión de “proclamarla” confiadamente. Es por eso que afirmamos que la Palabra de Dios es el alma de la vida cristiana, de la evangelización, de la catequesis, de la teología, en fin, de todo lo que la Iglesia es (su naturaleza) y realiza (su misión). Ella es el dinamismo del ámbito pastoral y litúrgico. Ella es fuente de un nuevo paradigma eclesial hoy llamado Animación Bíblica de la Pastoral. Ella a través del Espíritu renueva y dinamiza la vida y el quehacer misionero de la Iglesia.

Recordemos que teológicamente es la Palabra de Dios la que da origen a la Iglesia, y la Biblia como palabra de Dios escrita bajo la inspiración del Espíritu Santo y confiada a ella para la salvación de todos, es, junto con la Tradición, la fuerza y columna en la que se apoya toda la vida eclesial. Porque, en la práctica, no solo la Palabra escrita es la que “convoca” a la Iglesia. Antes de que se escribieran los libros bíblicos, Dios ya se comunicaba con su pueblo y lo llamaba a la Salvación, “con obras y palabras” (véase Dei Verbum 2).

La historia de Dios con la humanidad, que es la historia de su hablar con los hombres, tiene su vértice en Jesucristo, palabra definitiva de Dios a la humanidad, o sea, la Palabra que dice todo, que comunica plenamente la voluntad de Dios a los hombres: “Dios, quien había hablado en tiempos antiguos muchas veces y de muchos modos a los padres por medio de los profetas, últimamente, en estos días, nos ha hablado por medio del Hijo” (Hb 1, 1-2).

Afortunadamente, hoy asistimos a un redescubrimiento gozoso de la Biblia por parte de los cristianos, grupos, movimientos, comunidades eclesiales y sectores de la Iglesia, que supera acercamientos parciales y defectuosos en la lectura de la Biblia, y entramos en una nueva etapa desafiante y fascinante a la vez: la de la Animación Bíblica de la Pastoral, donde la Palabra de Dios se convierte en el eje fundante y fontal de toda la pastoral, es decir, ella anima bíblicamente toda la pastoral con el dinamismo de la Palabra, siempre nueva y creadora de Dios, a partir de una nueva manera de entender la misma pastoral, la catequesis, la teología, la liturgia y la espiritualidad. El primer paso que ha de hacerse para renovar la teología, la pastoral y la espiritualidad, es renovar la manera de leer la Biblia o de acercarnos a ella.

La evangelización es acción de Cristo en la fuerza del Espíritu Santo. En cuanto tal tiene como protagonista al Señor mismo y se configura como una actividad debida a su presencia en la Iglesia “hasta el fin de la historia” (Mt 28, 20): el sujeto de la evangelización es el Evangelio de Dios, que se identifica en las palabras y acciones de Jesús, Palabra hecha carne; es el sujeto de esta carrera de la buena noticia en el mundo. Recordemos este Evangelio de Dios: lo que Jesús “dijo e hizo” (Hch 1, 1) ahora es “dicho y hecho” por el Resucitado, por el Kýrios glorioso, a través de la potencia energizante del Espíritu Santo en la Iglesia (cf. Jn 14, 26; 15, 26-27 ). 

  

Para conocer acerca de...

 

     * El Concilio Vaticano II 

Concilio Vaticano II

  

¿Qué es?


Sus documentos


     * La constitución dogmática Dei Verbum

 

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Apuntes sobre la Dei Verbum

  

     * La Animación Bíblica de la Pastoral

   

Para aclarar conceptos...

 

      * Significado de Kýrios

 

Para reflexionar...

 

     * ¿Qué significado tiene la Palabra en mi vida? ¿Qué lugar le doy?